Síndrome Natimálaga: peligrosos exabruptos de una notable jugadora de voleibol
Encierra una peligrosa tendencia destructiva de ciertos valores humanos que debieran enaltecer a una sociedad, cuando la mayoría de individuos, supuestamente civilizados, apoyan la nefasta opinión de que el maltrato verbal indiscriminado puede motivar a una persona de cualquier edad, clase social, grado de educación, nivel económico…, a dar lo mejor de sí, contribuyendo a su desarrollo personal, incrementando su capacidad profesional o de oficio, a fin de dimensionar su aporte creativo y productivo en cualquier responsabilidad con la comunidad.
Un pensamiento erróneo amparado por las masas puede acarrear serias consecuencias socioculturales si no se frena a tiempo. Y aquel es uno. ¿O acaso no es un mensaje nocivo enaltecer todo concepto o acción que tiende a derruir el virtuosismo humano y acreditar, a su vez, algún valor relevante a acciones paupérrimas y/o a las miasmas de la personalidad de algunos personajes públicos? Claro que sí. Ejemplos hay muchos en la Historia, cuyos mensajes tuvieron alcances destructivos en generaciones venideras. Hoy, siglo XI, no tenemos derecho de permitirnos el irresponsable lujo de fomentar Necedad e Insensibilidad.